El sujeto y el arte
- ishtarinconalvarez
- 16 ene
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 19 ene

“El arte es para consolar a los que están rotos por la vida”
V. Van Gogh
Cuando una persona llega al mundo, nace en tanto cuerpo físico, pero también deviene un sujeto en cuanto se insiere en el lenguaje y a su vez en la cultura. Sin lenguaje no podríamos existir, el lenguaje nos ordena y nos permite una relación a otro, nos permite existir en sociedad. Tomamos el lenguaje para nombrarnos y escribir nuestra historia. El lenguaje cuando entra en cada uno toma un carácter singular, deja una marca diferente en nuestro cuerpo, la materia sobre la cual algo se inscribe de nosotros.
La lengua toca el cuerpo y produce singulares efectos que van a orientar nuestra existencia. Allí donde la letra toca el cuerpo y deja algo indecible, un silencio, lo incomprensible, lo que escapa a la palabra, allí entra el arte para expresar algo de la experiencia de un sujeto, para decir algo de su existencia. Sin duda, hay un deseo del artista de trasmitir algo, pero incluso cuando no lo hay, su arte siempre dice algo por él, lo inconsciente siempre aparece mas allá de la intención.
El inconsciente es un concepto psicoanalítico desarrollado por Freud, sobre el cual los psicoanalistas nos servimos en nuestra práctica. Hay algo que insiste en la vida anímica de las personas mas allá de la conciencia, lo inconsciente constituye un material psíquico con información que, aunque la sabemos, no la recordamos, sino que la actuamos.
Lo inconsciente es un amalgamado de palabras, imágenes, experiencias y equívocos del lenguaje que desde nuestra infancia nos han constituido sin percatarnos de ello. Los psicoanalistas accedemos a este material a través de la palabra, el artista se sirve de lo inconsciente constantemente en su arte, el inconsciente está en común entre el trabajo del artista y del psicoanalista.
El arte es un hilo conductor para la trasmisión de lo singular y de aquello que insiste en el cuerpo del artista, que desea expresarse y decirse mas allá de sí. En cada artista hay algo de repetición, hay elementos que son inmutables y representan de diferentes maneras lo subjetivo como punto de enlace y manifestación inconsciente. Lo que se dice con el arte devela el lenguaje del artista, un lenguaje propio, que, para saber leerlo al pie de la letra, es necesario adentrarse en su universo subjetivo.
De la misma manera que los psicoanalistas hablamos de la cura por la palabra, también está la cura por el arte, una forma de solución y de saber hacer frente a la existencia. En una obra, el artista pone elementos personales que extrae de su subjetividad, algo se drena de lo que yace en lo más íntimo de su síntoma, permitiéndole acceder a partes de sí que estarían inaccesibles, ocultas, secretas. Esto genera un efecto de liberación, vivificación y necesidad, en cuanto hay un vaciamiento de un exceso que no encontraría su salida por otra vía. La completud y el todo son un imposible, sin embargo, estar en la falta origina el deseo que nos impulsa a movernos y a vivir.
De esta forma, el arte es una vía para que un sujeto cure sus grietas y construya su propio mosaico cada vez, mostrando sus colores, texturas y relieves en consonancia con sus disonancias.
Comentarios