Relaciones amorosas virtuales
- ishtarinconalvarez
- 16 ene
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 19 ene
Actualmente la tecnología permea la vida de las personas y es parte de la normalidad, sin embargo, vamos viendo como el desborde de lo digital va afectando la calidad de las relaciones humanas. Además de las redes sociales, hay aplicaciones específicas de citas como Tinder, en las cuales la relación con el otro pasa por la virtualidad, inclusive en algunos casos la virtualidad es la condición necesaria para establecer contacto con otra persona.

¿Por qué establecer una relación virtual?
Es sorprendente que la vida se va resumiendo a una pantalla, sin disfrutar de tu vida presente, de lo que puedes ver, escuchar, sentir con tu cuerpo en la realidad, en el mundo físico. Las pantallas dan la impresión de unir a personas que están lejos, pero al mismo tiempo las mantiene alejadas del contacto real. Pareciera que en las relaciones virtuales el amor es como una ficción.
Ahora bien, ¿Qué lleva a una persona a establecer y mantener relaciones amorosas de forma virtual?
Algunos puntos importantes:
Dificultad con el cuerpo y el presente
Dificultad para establecer contacto físico con el otro real, dificultad para tener un cuerpo y a su vez conectar con otra persona en la presencialidad. El cuerpo es lo que nos hace existir y una conexión con otra persona cara a cara o cuerpo a cuerpo es del orden de lo vivo, de la experiencia. Poner una pantalla entre dos personas, evita la experiencia corpórea.
Sexualidad
Dificultades para la sexualidad, ya que en las pantallas no me desean por mi cuerpo sino por lo que escribo, por una imagen, sin las sensaciones físicas, puedo inclusive, ocultar mi cuerpo real y evitar el contacto físico.
Querer vivir un ideal
A través de las redes sociales se pueden vivir relaciones ideales, perfectas, porque el otro se muestra obviamente mostrando lo mejor de sí, incluso hasta exagerando sus cualidades. La persona puede estar rabiosa del otro lado y mostrarse como la más paciente y amorosa del mundo, no estás viendo sus gestos. La persona puede escribir o mostrar lo que le conviene de sí y el otro solamente tiene acceso a aquello que la persona le dice, no tiene otra opción que creerle, porque no lo puede ver, no puede comprobar esa información. Por lo tanto, pareciera que por las redes el otro es perfecto e inclusive mejor que la persona en la realidad, porque en la realidad las imperfecciones y los defectos son visibles.
Como seres humanos siempre queremos sentirnos bien y que todo sea bonito. Lo que es imperfecto no nos gusta, pero resulta que lo que nos hace humanos es la imperfección. Lo que hace a una pareja es poder ser dos personas imperfectas que deciden compartir su tiempo y objetivos de vida con tolerancia y comunicación, pero esto se logra cara a cara.
También por eso pasa que luego cuando se encuentran en presencial las parejas no continúan, porque esa trama perfecta que se tenia con la virtualidad se cae al conocer a la persona realmente como es.
Enamorarse de la perfección
Por las redes se elabora una ficción, que es la medicina perfecta para tapar los vacíos de la vida real y las frustraciones. Se produce un escapismo en lo virtual para no afrontar la realidad, los temas familiares, profesionales, de vida. Se tapa todo con esa relación perfecta, que se vuelve la realidad de la persona, vivir a través de un celular. Se trata de evadir la responsabilidad que tengo en las cosas que me están pasando en la verdadera realidad.
Necesidad de atención y carencias afectivas
La persona puede tener una necesidad de atención y carencias afectivas altas desde su infancia, por ausencia afectiva de alguno de sus padres. Esta carencia de base lleva a la persona a conformarse con lo más mínimo de atención: con un like, con un mensaje, una reacción, un emoji, aunque eso no signifique nada en la realidad porque la persona no está ahí para demostrar con sus acciones.
Sin embargo, la necesidad afectiva puede ser tan alta que la persona puede conformarse con un mínimo de atención con tal de sentir que recibe un poco de afecto. Es decir, conformarse con migajas por su hambre de ser querido. Esto es querer desde la carencia, ya que el otro no es el responsable de resolver tus vacíos afectivas, sino tu mismo.
Poner toda la responsabilidad de tu bienestar emocional en otra persona puede asfixiar al otro, tarde o temprano. La dependencia emocional por las redes puede verse en no sentirse bien cuando el otro no esta en línea, cuando no responde o no se sabe nada de la persona, cuando se demandan respuestas constantes y hablar en todo momento, inclusive de eso depende que la persona se sienta bien o no en su día a día. Todo gira alrededor de la conexión virtual.
Green flags y red flags de las relaciones amorosas virtuales
1. Green flags
Una relación podría comenzar virtualmente durante un periodo de tiempo, pero es necesario dar el paso a la presencialidad. Es importante identificar si la otra persona está dispuesta a dar ese paso en el futuro próximo. Otra señal positiva es si la persona se ha abierto a que conozcas la mayor parte de su vida y rutina, incluso a conocer amigos o familiares de forma virtual.
2. Red flags
Si la persona no da señales de querer avanzar hacia una relación presencial, ¿Qué haces allí? ¿Qué obtienes allí?, probablemente tengas algunas de las dificultades mencionadas al principio. Puede que una relación en un momento tenga que ser virtual por razones profesionales o personales, pero que todo el tiempo sea así debería hacer que te preguntes ¿por qué mantener una relación así?, ¿A dónde te lleva en el futuro?
Si la persona se pierde por periodos y solamente te busca cuando quiere, indica que no hay responsabilidad afectiva, no tiene un compromiso hacia ti. Claramente no le importa lo que sientes y sabe que te tiene ahí para aumentar su ego. Porque amor no es. Las incongruencias entre lo que se dice y lo que se hace pueden ayudar a identificar cuando hay realmente un compromiso con la relación.
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